martes, 14 de agosto de 2012

Entrevista a Pablo Rodríguez Jáuregui


Del cine a la animación, de los artistas plásticos al rock y una cooperativa que promete
 Cuando la animación está de moda, Rosario no se queda atrás. Por eso es que desde la Escuela y la Cooperativa de Trabajo de Animadores de Rosario (CdeTAR) tratan de enfocar la dedicación de su trabajo en la serie animada Cabeza de Ratón. La misma se encuentra por su 4ª temporada y el pasado sábado 8 presentó su largometraje en el CEC, en el 19º Festival Latinoamericano de Video y Artes Audiovisuales. Pablo Rodríguez Jáuregui, docente de la escuela y socio de la CdeTAR, cuenta cómo es estar en la realización del dibujo animado, formar parte de la cooperativa y poder vivir de eso.
 -       ¿Cómo fue la experiencia de hace dos sábados atrás en el CEC cuando presentaron el largometraje de Cabeza de Ratón?
 -       Fue una mezcla de lo que veníamos haciendo el año pasado que estaba tematizado en las bandas del rock. Nosotros a partir de la 3ª temporada empezamos a plantear el programa como era la serie de Hijitus, una historia larga cortada en varios episodios cortitos, que cuando terminan de pasar todos los programas se pueden ver como una película. Entonces en la temporada anterior trabajamos sobre los artistas plásticos y los pintores, pero sobre todo los más conocidos, los que están en el proyecto que realizó al aire libre Dante Taparelli – artista distinguido de Rosario -. Y cuando encaramos la 4ª dijimos: “Vamos a los músicos”, pero a los contemporáneos, las bandas independientes, los chicos que son amigos nuestros y que también gestionan su trabajo como nosotros hacemos con lo nuestro. Entonces hicimos ese recorte, esa selección de músico que era como más pareja con lo que nosotros hacemos con la cooperativa.
 -       ¿Qué se siente estar trabajando en Cabeza de Ratón y que ya estén en una 4ª temporada?
 -       El formato de Cabeza de Ratón lo inventamos en 2005 cuando empezamos a hablar para abrir la Escuela para Animadores, que se abrió en 2006. Fundamentalmente Cabeza de Ratón sirve para que cuando los 35 alumnos que cursan todos los años en la escuela sepan que sus trabajos (que realizan a lo largo del año, que duran varios meses) van a salir al aire. Básicamente Cabeza de Ratón es un programa de la Escuela para Animadores y su principal función es difundir la labor de la misma. Al mismo tiempo que se abrió la Escuela y que empezó a salir el programa se comenzó a gestionar la Cooperativa de Trabajo Animadores de Rosario. La Cooperativa principalmente se nutre de los egresados de la Escuela, entonces a medida que van pasando las distintas camadas, tiene nuevos socios la Cooperativa. Actualmente el programa es una forma de exhibir los trabajos de la escuela y de darle trabajo permanente a los socios de la CdeTAR.
 -       ¿Cuántos animadores componen la Cooperativa?
 -       En este momento somos 23. La cantidad varía constantemente, hay chicos que están un tiempo y después se bajan ya que la misma tiene una cuota mensual. Usualmente lo que se hace es que cuando los socios van consiguiendo encargos, contratos, cada uno arma un equipo de trabajo, elije tres o cuatro personas que necesite y los realiza. Pero hay socios que necesitan tener un ingreso mensual y por ahora la Cooperativa no puede proveerles a todos los integrantes un sueldo.
 -       ¿Qué tipo de trabajos realizan?
 -       Son trabajos muy eventuales y de distinta escala. Hemos hecho trabajos para Paka-Paka, son trabajos para muchos animadores durante muchos meses bien pagos. Pero hay otros trabajos más chiquitos que son para algún institucional o algún trabajo de acá, que son más pequeños, que hacen algunos animadores nada más.
 -       Cuando formaron la Cooperativa, ¿a qué apuntaron?
 -       La institución es una forma de capitalizar la experiencia de los distintos socios. Algunos tienen veintipico de años y empezaron la Escuela ni bien salieron de la secundaria. Y hay otros más viejos que empezamos la Cooperativa, que somos los mismos que empezamos la Escuela. Entonces la idea fundamental es que lo que vamos aprendiendo cada uno con la experiencia y manejo de programa, la forma de producir, contactos, principalmente en Buenos Aires, no se lo quede un solo animador y que estos escalones que se van subiendo los canalice la Cooperativa. Son cuestiones que se van conquistando con mucho laburo. A los que empezamos la primer camada, que estudiamos cine en los años ’80, llegar a trabajar de esto nos costó muchísimo, a lo largo de 15 a 20 años remando mucho, trabajando de muchas cosas distintas hasta que conseguimos hacer pie en un proyecto colectivo. Entonces también la idea es que los chicos que salen de la secundaria ahora y tienen en claro que quieren hacer dibujo animado no tengan que estar pasando los mismos problemas que tuvimos nosotros. La mayoría de los que empezaron a hacer animación con nosotros se cansaron de no tener claro dónde iban a ir a parar, si iban a poder vivir de esto.
 -       ¿Cómo fue ir atravesando distintas etapas en esos 15 ó 20 años hasta llegar a esto?
 -       A nosotros nos agarró un recambio tecnológico muy grande. Nosotros empezamos a trabajar en películas en super8, en 9 milímetros y en el medio pasamos toda la etapa del video analógico, el VHS, y a principio de los ’90 nos tuvimos que cambiar al formato digital. Así que también hay que tener tiempo y ganas de cambiar de plataforma varias veces.