Aprender a jugar
Desde hace varios años la tecnología viene irrumpiendo en la vida de las personas, tanto en los adultos como en los niños. En cuestión a esto, son los chicos más pequeños los que se ven perjudicados ya que esta tecnología comenzó a reflejarse más frecuentemente en los juegos y juguetes que hoy en día están a la venta y se comercializan.
Juguetes irresistibles, de gran calidad, del personaje de turno, el mejor, el que no te puede faltar. Pero cuidado, que todo esto viene acompañado de un precio alto. Hoy se siguen comprando juguetes muy caros sin entender que los chicos pueden jugar con otras cosas. Esto es lo que intenta hacer, de alguna forma,
En la actualidad los chicos están cada vez más relacionados con la problemática de no salir a jugar al exterior. Anteriormente, se veían varios niños jugando en las plazas o en las mismas calles. Sin embargo, esto ya no es tan frecuente, ya no se ven en gran cantidad, a pesar de que todavía se pueden ver algunos. Hoy en día la rayuela, el elástico, las bolitas, el barrilete, el yoyo, saltar con la soga, muñecas de trapo, entre otros, no están a la vista.
Prácticamente el juego principal de las abuelas, esas enormes muñecas de trapo que con la gran imaginación humana, se convertían en momentos en una mejor amiga, en una hija o una compañera de té, ya no existen. En estos tiempos se prefiere una muñeca de plástico de pequeño tamaño con una figura extraordinaria que cuesta alrededor de $200. Ni hablar si se pregunta por el elástico, en donde saltando y cantando rimas te divertías fácilmente y no te hacías problema por si ganabas o perdías.
En cuanto a los chicos, el barrilete parece sólo un objeto que te hacen hacer en el jardín para usarlo sólo un día, no algo de uso frecuente con el que se pasaban tardes enteras recorriendo el cielo e imaginando que era un gran pájaro. Sin embargo, todavía quedan algunos niños jugando a las bolitas, alguna que otra rayuela y algunos saltando a la soga. A pesar de todo, algo que parece que nunca va a ser antiguo, de poco uso o aburrido es que te pasen a buscar y te digan “¿vamos a jugar a la pelo?”. Plaza a la que vayas, descampado o espacio verde que veas seguramente como en los viejos tiempos hay dos arquitos marcados con piedras, alguna botella o algún palito con un trapo atado.
Es bueno que a partir de proyectos, muestras y participaciones se pueda apelar nuevamente al sentido de la imaginación, que no solamente se queden en casa jugando a los distintos juegos que resultan poco creativos. Cada vez se hace más habitual que el niño se quede jugando en su casa con consolas de juego muy avanzadas. Esto les impide interactuar con los demás chicos y así poder jugar con ellos. Es necesario que el chico de hoy pueda concurrir a estas exhibiciones que la municipalidad realiza de forma gratuita. Hay que dejar de creer en que jugar en la calle o en la plaza no es seguro, si con tal de que el niño pueda estar, aunque sea unos minutos, con sus padres al aire libre queda conforme y sale de la monotonía de estar encerrado en su hogar.
Hay que dejar espacio a los viejos juegos, volver a lo de antes, basta gastar dinero en juguetes caros que a los pocos días están en desuso o simplemente con un par de golpes o caídas por el descuido de los más pequeños, se rompen. Y como diría alguna abuela o padre “juguetes y juegos eran los de antes”.
Por Damián L. Espíndola