domingo, 20 de mayo de 2012

Films para reflexionar


Ciclo de cine en el Museo de la Memoria

Fronteras, identidades, territorios. Una temática diferente

Junto con el Centro Audiovisual Rosario (CAR), se estarán proyectando películas sobre los problemas de las comunidades

Damián Leonardo Espíndola

A lo largo del tiempo, Latinoamérica siempre tuvo problemas de conglomeración, siendo esta una tierra de grandes culturas. Es así que desde diferentes grupos se trata de reivindicar los derechos humanos de las distintas comunidades. Una de las opciones para conocer estas problemáticas, y que busca evidenciar la situación, es el ciclo de películas “Fronteras, Identidades, Territorios”, que está a cargo del Museo de la Memoria y el Centro Audiovisual Rosario (CAR). La muestra consta de ocho films, que se proyectarán todos los martes de mayo y junio (a las 19, con entrada libre y gratuita, en el edificio de Córdoba y Moreno).
En esta oportunidad, se brinda una mirada crítica y de integración desde Rosario a través de las instituciones nombradas, que aportan su conocimiento brindando un ciclo de películas seleccionadas especialmente para que los rosarinos tomen conciencia de los problemas étnicos que se ocasionan diariamente. “Uno de los grandes problemas que enfrenta Latinoamérica es la migración, interna y externa, eso es una mirada que nosotros queremos dar desde este lugar”, contó la subdirectora del Museo de la Memoria, Viviana Nardoni.
Desde el CAR, y luego de una asociación con el Museo, se encargaron de seleccionar las películas entre vasta cantidad de material a disposición, contando con el apoyo de los directores y de los productores. El listado final está conformado por Nuestra América de Kristina Honrad, La Zona de Rodrigo Plá, 818 Tong Shan Road de Marcela Gomareschi, Mon Jules Verne de Patricio Guzmán, Acorazado por Álvaro Curiel de Icaza, María en tierra de nadie por Marcela Zamora Chamorro, México Bárbaro por Luís Rincón, y El cielo abierto por Everardo González. En relación a la selección la subdirectora del CAR, Mariana Sena, comentó: “Queríamos de alguna forma presentar producciones de distintos países, distintas narrativas y miradas diferentes”. Además agregó que son películas muy poco vistas, que no se encuentran a disponibilidad de muchos y que, si no se proyectaron en algún festival de video, es poco probable que se hayan visualizado.
Fronteras. Hablar de fronteras no es conversar sólo de límites geográficos, sino que hay distintos confines que por una causa u otra no permiten avanzar. En este caso, estas son las fronteras de las clases y culturales, de imaginación y de la fe, así también como las intelectuales y materiales. “Otras fronteras son las lenguas. Los hombres por más que hablen el mismo lenguaje no se comprenden”, aclaró Nardoni.
Identidades. Uno de los casos más importantes que puede discutirse a nivel latinoamericano, es que muchos pueblos originarios tienen derecho a reclamar sobre su identidad. Lo que provoca este derecho a la identidad, tiene que ver también con las migraciones internas. Desde hace varios años muchos habitantes de otras provincias se dirigen a la ciudad de Rosario buscando una mejor situación de vida, lo que nos ha configurado como una ciudad multicultural. “Debido al componente autoritario de nuestra sociedad, como cualquier ciudad capitalista contemporánea, estamos acostumbrados a tener una alteridad negativa –explicó Nardoni--. Esto es, el que es diferente a mí seguramente será inferior a mí y hasta peligroso”. Además, haciendo anclaje a la ciudad, habló sobre la cuestión mediática, que crea la sensación en los ciudadanos que “el diferente es el enemigo”. “Ese tipo de cuestiones que conforman nuestra identidad y cómo vemos al otro, es una de las cuestiones que también debemos dar a conocer”, remarcó.
Territorios. Si bien los territorios están delimitados políticamente, es inevitable comprender que las comunidades linderas de cada lado son muy parecidas y hasta casi iguales. “En torno a las problemáticas que han dejado los distintos gobiernos y lo que ha sido la miseria permanente y la explotación a la que se someten a todas nuestras comunidades, es donde entra nuestro apoyo con el ciclo”, concluyó Nardoni.

viernes, 11 de mayo de 2012

Cultivando derechos, dos miradas no tan diferentes


Cultivando derechos, dos miradas no tan diferentes 

El concejal Pablo Colono y el secretario de una asociación rosarina, Pablo Ascolani, dieron su punto de vista al respecto.

Por Damián Espíndola

Desde 1999, cada primer sábado de mayo en distintas partes del mundo se realiza la “Marcha Mundial de la Marihuana”. Esta marcha consta en “realizar un reclamo común que evidencie la cantidad de personas que exigen normalizar la situación de la planta de cannabis y terminar con la criminalización y persecución de sus usuarios y cultivadores”, según indica la pagina oficial del movimiento, www.marchamarihuana.org. A través de las movilizaciones,   consumidores y organizaciones expresan su pedido de manera pacífica.
En esta oportunidad, se plantearán distintas problemáticas y propuestas. Las críticas primordiales que se realizarán serán para la modificación de la Ley 23.737, que regula el consumo personal y medicinal del cannabis. La Asociación Rosarina de Estudios Culturales (AREC), es una de las principales organizadoras de la marcha. Este ente sin fines de lucro se encarga de dejar de lado las estigmatizaciones de manera tal que el consumidor de marihuana no sea criminalizado por algo que está en su derecho, según aclaran varios de sus integrantes. Uno de ellos es el licenciado en Kinesiología y Fisiatría Pablo Ascolani, secretario de AREC, que comentó: “La Ley no depende de la toxicidad de una droga, nosotros no decimos ‘hay que despenalizar porque la marihuana es mucho menos tóxica que drogas como el alcohol o el tabaco’, sino que la norma actual causa más daño que las drogas en sí”.
Por otro lado, el concejal Pablo Colono aclaró que “es una ley que se está discutiendo y se debe discutir en el Congreso”. Además dijo que “la despenalización para el consumo personal debe ser un avance en los derechos personalísimos”. Sobre estos mismos es que se hace mucho hincapié, sobre los derechos de la persona y cómo afecta sobre ellos. Si bien no es un tema que está del todo avanzado, desde el Concejo todavía no se lo ha tratado de manera profunda. “Podemos hacer alguna resolución, pero creo que en algún momento tendríamos que hacer una mesa de debate y aportar a la concientización y fundamentalmente a que el tema se debata seriamente”, expresó el edil socialista.
Además de los distintos empleos que se le ha dado a la marihuana, uno de los puntos a debatir es su uso para fines terapéuticos, algo que se planteará en la próxima marcha del 5 de mayo, que en Rosario comenzará a las 16 en la Plaza Libertad. El licenciado Ascolani está al tanto de esta situación, y aclaró: “La realidad es que el estamento médico de Argentina es enormemente regresivo, o sea, ellos todavía responden a las leyes y dispositivos provisionistas”. De manera tal que expone en su respuesta que este tema sea tratado con más profundidad desde el Poder Ejecutivo y Legislativo. Como ejemplo, explicó que a la marihuana siempre se la estudió para saber si causa daños y no si los alivia. “Se investigó si causaba cáncer escamoso y se concluyó que no es así y que además es protectivo”, dijo Ascolani.
Desde un punto de vista más cultural, ya que la sociedad es la principal implicada en este tema, y aún más los jóvenes, Colono consideró: “Pese a que hay una mirada mucho más abierta en relación a años atrás, creo que el debate cultural en cuanto al conocimiento de la temática de lo que es este consumo debe ser un debate importante en la Argentina”. Si bien desde AREC están de acuerdo con la despenalización y el autocultivo, también lo critican ya que opinan que distintas personas no tienen la posibilidad de cultivar su propia planta. Sin embargo, no están dando apoyo al narcotráfico, sino que exponen otra idea muy llamativa que es la de los Clubes de Cultivo, algo que es muy común en España. “Básicamente sería un grupo de personas adultas, previamente consumidoras, que se reúnen para cultivar y repartir gastos juntos y realizar la cosecha sin fines de lucro. Esta sería una manera más de reemplazar el narcotráfico”, expresó el licenciado.
A pesar de que muchas son las tratativas que hoy se están dando entorno al consumo de la marihuana y sus usos, es primordial dar a conocer cuáles son los daños y/o alivios que pueden causar. No es suficiente que estas medidas se traten en el Concejo, en el Congreso o por las distintas marchas que se hagan, sino que también es necesario crear centros de información estatales donde los consumidores puedan ser instruidos en el tema.