¿Qué se siente cuando sentís lo que no querías sentir? Es difícil de entender la mente humana, pero es más difícil entender el corazón. Constantemente estamos observando que es lo que nos va a hacer mal, que nos va a hacer bien. La vida de él giro siempre alrededor de su corazón. Es verdad que siempre analizó su vida desde el punto “amor”. Alguna vez quiso probar qué se sentía amar, esa primera vez no le gustó. Más adelante pensó en volver a preguntarse qué se sentía, pero recordó lo anterior y dijo cordialmente “no, para que volver a intentar si sabes que te vas a caer”. Sin embargo de cabeza dura y como un tonto loco por amor, dijo “ya fue, si total después lo olvidas”. Error nuevamente, volvió a quedar enganchado y de nuevo golpeado por la espalda.
Luego de hacer un gran “clic” en su vida, donde comenzaba a conocer nuevas personas, gente muy buena y excelentes personas, parecía que las mariposas comenzaban a revolotear otra vez. Con un pensamiento casi simulando un grito interno afirme: “No esta vez no me vas a ganar”, como si estuviera luchando con algo interno que él no quiere. Por esta vez, la batalla había sido de él, pero todo no es lo que parece.
Eso fuerte que sentía, esas mariposas que más que mariposas parecían dragones enamorados queriendo transformar otra vez su vida, seguían allí metidas, pero calladas. Esto no fue por mucho tiempo, ya que las “mariposas” no aguantaron más. Segunda etapa de aquél “clic” y el órgano rojo interno le había ganado. Se busca la manera más fácil de resolver las cosas. ¿Cómo? Ocultándolas obvio. Que mal que has hecho.
Y así pasaron los días, así pasaron los meses y finalmente los años. Pueden haber pasado una, dos o tres tal vez mujeres por su cabeza, pero ninguna le llegó al corazón. Guarda él se creía muy vivo por lo que hacía. Ha!, querer tapar lo que le pasaba, pero que tonto. Sin embargo y sin que nadie se enterara, pasaron cuatro años. Cuatro años, ¿se entiende eso no? Pido explicación para que alguien me explique lo que hizo este hombre. Bueno cosa de tontos creo.
A pesar de su “aguante” sigue resistiendo a más no poder. Hasta que el día llega y una noche de sábado, noche casi al amanecer se podría decir, no se aguanto más. Ese dragón que tenia dentro salio y con el todo el pesar que se aguantó. Es así como con un gran llanto tuvo que revelar lo que ocultaba. ¡Ojo!, todavía no se lo había informado a quien tenia que informárselo. Dos semanas debatiendo con amigos hizo que entrara en razón. ¡Pero que cabeza dura!
Que fuerte que es pelear con lo que no querés, que doloroso es el peor dolor que se pueda sentir., como pesa el pasado que severo que es el presente, como se siente lo que sentís pero no lo querés sentir. Como pesa luchar entre la amistad y el amor. Pero bueno es así, sentís constantemente que se esta entre la espada y la pared. El tiempo lo cura todo, no se cuanto tiempo se necesita. Ah!, repodo lo que se pregunto al principio: se siente muy mal.
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