Un proyecto de identificación esta encajonado hace 15 años.
Rosario necesita que los “cuidacoches” sean reconocidos
Los que desempeñan esta actividad en los distintos puntos de la ciudad son cada vez más y así también quienes deben lidiar con esto. Es preciso que el Departamento Ejecutivo busque alguna viabilidad razonable.
Desde hace varios años los rosarinos se encuentran con un claro problema al tener que estacionar sus autos en algunos lugares públicos de la ciudad. Cada vez que esto sucede, aparecen hombres con la denominación de “cuidacoches” que exigen un pago para el cuidado del automóvil. Muchas veces los usuarios se ven obligados a pagar un canon fijo, que cada vez con más frecuencia no baja de los 10 pesos. Es aquí cuando la problemática se desata, ya que si no se paga ese dinero los titulares de los autos se ven perjudicados porque los coches son descuidados o simplemente dañados por estas personas que los cuidan.
Si bien el Reglamento General de Circulación establece en los artículos 90 al 94 (capítulo VIII) que se puede estacionar sin ninguna restricción en los lugares públicos, esto no se cumple y cada vez es mayor la violación de este reglamento. Los “cuidacoches” se han instalado en Rosario hace ya un poco más de 15 años y por el momento no se ve ningún cambio al respecto. Sin embargo desde el Concejo ya se ha manifestado un proyecto para que estos trabajadores puedan realizar su tarea lícitamente. Su responsable es Jorge Boasso, concejal por el Bloque Intransigencia y Renovación Radical, quien establece que los “cuidacoches”, así también como los “limpiavidrios” y los “artitas callejeros”, sean identificados con una credencial que los acredite a realizar este tipo de actividad y que cuente con un número, nombre y apellido, y un chaleco distintivo.
Esta iniciativa, que fue propuesta en 1995, no se ha podido concretar ya que desde el Departamento Ejecutivo no muestran una respuesta acorde y hacen oídos sordos. Con respecto a esto Boasso manifestó: “¿Por qué Lifschitz no da ninguna respuesta? No es más que por inoperancia y negligencia como muchos gobernantes. Nada hicieron y no solamente eso, sino que tampoco aprobaron el único proyecto que se ha presentado, que es el mío”.
Ineficaz. En 1995 se presentó el primer intento de aclarar esta problemática con los “cuidacoches”. En 2004 se volvió a tocar el tema (si bien años anteriores se había hablado, no pasó a mayores) cuando se propuso un censo de las personas que ejercen esta actividad y la de los "limpiavidrios" y/o "malabaristas callejeros" con el objetivo de implementar políticas de inclusión social que tiendan a revertir esa situación. Un año después la problemática continuaba y cada vez se hacía más grande, entonces el concejal Boasso propuso crear el Programa de “Cuidacoches Solidarios”, “el cual otorgará a instituciones de bien público de la ciudad el derecho de disponer de espacios emblemáticos para realizar la actividad de “cuidacoches”, utilizando el producido de ésta para realizar obras benéficas”, según informa el edil en su página web (www.boasso24horas.com). Luego en 2007 se labró la iniciativa que hasta hoy esta en espera, la cual entre los puntos principales expresa que se entenderá como “cuidacoches” a las personas que voluntariamente se ofrecen a prestar dicho servicio en la vía pública, revistiendo una actividad informal y sin mantener ningún tipo de relación laboral ni contractual con el Municipio ni con los ciudadanos que se los requieran. Para ejercer este trabajo, hay que ser mayor de 18 años, presentar un formulario con los datos particulares, certificados de Vecindad y de Buena Conducta. Además los “cuidacoches” tendrán que estar registrados e identificarse mediante una credencial y una casaca, la primera deberá tener una foto, número de registro y datos personales. También se señala que la contribución que el “cuidacoches” reciba será estrictamente voluntaria.
Si bien esto parece muy acorde al problema que los rosarinos enfrentan, no se ha llegado a buen puerto, por cajoneos o rechazos. Además de que el intendente Miguel Lifschitz hace pasar a los rosarinos por todo esto, también tildó a estas personas como “una mafia” y pidió que la Justicia y la policía tomen medidas ante las reiteradas denuncias que se producen. En contacto con Radio 2, el intendente Lifschitz manifestó que cuando se fijan tarifas de entre 10 y 15 pesos para estacionar, no se está frente a "una falta sino un delito". En un punto es razonable, pero si el proyecto que ya lleva 15 años sin respuesta se aprobara, la Justicia no se ocuparía de esto y tendría más tiempo para ocuparse de cosas más importantes, ya que las denuncias serían menos. “No todos son los mafiosos. Mafia son más cuando se ejercen en los partidos de fútbol por ejemplo o los grandes eventos y no el que esta acá a la vuelta (señala la esquina del Monumento a la Bandera), que llega a las 7 de la mañana”, explica Boasso.
Cara a cara. Cuando se hace difícil encontrar trabajo se comienza a trabajar por cuenta propia y de maneras no profesionales. Es esto lo que pasa con los “cuidacoches” que hoy se pueden ver en los lugares públicos de la ciudad, ya que no consiguen un empleo o en casos por no tener estudios completos se ven perjudicados para entrar en algún medio laboral. Muchos de ellos pertenecen a la clase baja de la sociedad y lamentablemente esto acarrea discriminación. Marcelo C. es uno de los tantos que ejercen esta actividad y lo hace en la zona del Monumento a la Bandera: "Este trabajo lo hago en honor a mi familia, lo que yo hago lo hago para darle de comer a mis hijos. No somos ningunos delincuentes”, comenta. Además aclara que muchas veces son discriminados y tratados despóticamente, cuenta que por más que a muchos no les guste lo que hacen, quieren ser tratados con respeto. Con respecto a lo que el intendente de la ciudad había dicho, Marcelo dijo que “no es tan así”, pero si dio razón a lo que afirmaba Boasso: “Es verdad que a veces en espectáculos donde se junta mucha gente hay algunos que cobran de más pero no todos somos así”. Al darse por enterado de lo que trata el proyecto que los regiría, manifestó estar a favor pero no muy acorde con que la tarifa sea voluntaria, ya que dijo que “estaría bueno que en algunos casos haya un precio fijo según en que lugar se trabaje”.
En contrapunto, donde las tarifas de estacionamiento son de un costo no muy bajo, se encuentran las cocheras. Muchas personas optan por este servicio y no por el otro, sin embargo no siempre es necesario pagar una tarifa mínima de 15 minutos para estacionar el vehículo menos de ese tiempo, es así como los “cuidacoches” comienzan su labor.
Bruno Díaz, empleado del estacionamiento ubicado en Alem y Mendoza, cuenta: “Creo que no nos perjudica por el momento, es más, nos favorece. Porque muchos al encontrar que es peligroso dejar el auto en la calle con alguien que se los puede romper y prefieren dejarlo en cocheras”. Sin embargo aclaró que al de aprobarse el proyecto estría hablando de otra forma: “Porque estos hombres que no estaban identificados y podían hacer cualquier cosa, total no sabes quienes son, pasarían a estarlo y en ese caso si algo le pasa al auto se los puede denunciar”. Al plantear si uno de los motivos posibles de los “cuidacoches” sería que en Rosario hay pocas cocheras, Díaz aclaró que no cree que ésa sea la causa, sino que ven la posibilidad de ejercer un trabajo “fácil” por así decirlo, sumado a la falta de puestos laborales.
Discriminación y denuncias online. Hasta hoy ya son 1998 miembros los que integran el grupo “Que no haya más limpiavidrios ni cuidacoches” de la red social Facebook, donde se unen las personas que creen que en la ciudad esta actividad no debe existir más. El mismo tiene como lema “Los ciudadanos estamos cansados de tener que convivir con estas personas que prepotean e imponen un precio para limpiar el parabrisas de los autos o estacionar en la calle. Todos aquellos que se vieron afectados por alguno de estos individuos súmense a este grupo con la intención de que se les ponga un limite”. En este contexto el “muro” levanta varias denuncias que destacan el abuso de los “cuidacoches” en espectáculos deportivos, religiosos y culturales y también varias denuncias hacia ellos. Sin embargo otros hacen la excepción y reivindican a los cuidacoches que ejercen su labor correctamente.
Antecedentes
Como ya se sabe esto no es algo nuevo en las calles y lugares públicos de Rosario, sino que viene ocurriendo hace varios años. Con ese sentido se destacan distintos casos, desde vidrios rotos por “cuidacoches” hasta amenazas hacia ellos y muertes.
· 07 de Agosto de 2006: Las denuncias no sólo eran de los rosarinos sino también de los turistas, quienes lo consideran como un abuso y a veces aparece también relacionado a agresiones, al menos verbales. Cuando intentaron estacionar su auto en la zona del Parque de la Independencia un hombre se les acercó y les pidió tres pesos. Dijo que si no se los daban se tenían que retirar del lugar, así lo manifestó Carmen. Mientras que los “cuidacoches” denunciaban que la policía los fines de semanas se lleva parte de su recaudación.
· 20 de diciembre de 2007: Dos “cuidacoches” fueron asesinados a golpes en Wheelwright y Santiago. Aparentemente fueron atacados a piedrazos en su cuerpo como en la cara, lo que llevó a su muerte.
· 02 de junio de 2008: Cuando José Alberto volvió de la cancha a recoger su coche que se encontraba estacionado en frente de Pami I, encontró un ventilete roto. Lo que pasó fue que cuando el lo ubicó en ese lugar se acerco una señora a cobrarle cuatro pesos, el hombre dijo que era mucho y le dio tres pesos. Al parecer la señora no se conformó.
· 24 de septiembre de 2010: Cerca del mediodía –en la zona del Parque Nacional a la Bandera- personal de la Guardia Urbana Municipal (GUM) junto a integrantes de la comisaría 1ª detuvieron a dos cuidacoches que, según fuentes oficiales, estaban exigiendo a los automovilistas que querían estacionar en ese lugar entre 10 y 15 pesos para cuidar los vehículos. (www.rosario3.com)
Damián L. Espíndola